Los Mallos de Riglos, en Huesca

La modesta población de Riglos, situada al noroeste de Huesca y sin sobrepasar los 50 habitantes, hubiera caído irremediablemente en el olvido sin su principal reclamo, una serie de gigantescas formaciones geológicas que llegan a alcanzar los 275 metros de altura, escoltan así a todo el pueblo, en plena Sierra del Prepirineo oscense. Así se describen los Mallos, que dan vida a Riglos.

El origen de estas formaciones se explica con la elevación de los Pirineos durante la orogenia alpina, compuestos principalmente de conglomerados del Mioceno, es decir, sedimentos con cantos rodados de gran tamaño cementados por grava y arena. Al crearse la cordillera pirenaica, la erosión provocó que gran cantidad de material fuera arrastrado hacia el sur por cauces que se vertían a la antigua depresión del Ebro, depositándose y sedimentándose en enormes conos de deyección (un tipo de modelado fluvial).

Flickr: Jénorme

Con el paso de los años, la erosión de la lluvia sobre la roca se ha encargado de dar la forma actual a los Mallos, los cuales se dividen principalmente en nueve mallos perfectamente identificados: el Firé, el Pisón, el Puro, el Castilla, los Volaos, el Cuchillo, el Frechín, la Visera y el del Agua. A estos se suman ocho mallos más pequeños.

Desde la primera ascensión documentada a los Mallos, en 1935, Riglos no ha parado de recibir escaladores y aventureros amantes de la naturaleza, y por ello se ha acabado convirtiendo en un paraíso de montaña para realizar deporte extremo en España. El Firé y el Pisón, los dos mallos más altos, suponen una auténtica experiencia de salto base para los amantes de esta práctica.

Tagged: , , ,

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *