Visegrád, en lo alto del Recodo del Danubio

La pequeña población de Visegrád, situada al norte de Budapest (Hungría), sirvió de residencia para los reyes húngaros en el siglo XIV, aunque realmente debe su fama a su estratégica localización, justo en el punto más alto del llamado ‘Recodo del Danubio‘, es decir, el gran meandro que forma el río Danubio a su paso por las ciudades de Szentendre, Visegrád y Esztergom.

El principal atractivo de Visegrád es la fortaleza que se asienta en lo alto de una montaña, desde la que se obtiene una panorámica perfecta de los dos márgenes del Danubio. Dicha ciudadela (Fellegvár en húngaro) fue construida por el Rey Béla IV en el siglo XIII para defenderse de las invasiones de los mongoles. Ocupaba un emplazamiento estratégico en la protección de la ruta comercial entre Esztergom y Budapest.

El legado de Visegrád no se acaba con su fortaleza. Más abajo de ésta, en plena ladera descendiendo hacia el Danubio, se encuentra la Torre de Salomón, una fortificación levantada en el siglo XIII con una altura máxima de 30 metros de altura. Por otra parte, destaca el Palacio Real de Visegrád, construido un siglo después.

Al tratarse de una población pequeña, es difícil que su casco urbano tenga algún interés para el visitante. Pese a ello, su fortaleza acompañada de sus bellos paisajes hacen que merezca la pena un día de excursión en la zona. La mayoría de cruceros fluviales que recorren esta parte del río Danubio, hacen una parada en Visegrád para contemplar detenidamente el ‘Recodo del Danubio’.

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1 comment

  1. Pedro Pablo 26 septiembre, 2013 at 19:04 Reply

    Visegrad es una sorpresa, hace tres años tuve la ocasión de hacer un crecero por el Danubio y es uno de los lugares más destacables. Desde donde atraca el barco alcanzas a ver la fortaleza en toda su magnitud. La subida es muy inclinada y una vez que llegas a su entrada, aún hay que subir a pie un trecho hasta alcanzar la zona visitable. Está restaurada y la han ambientado como una fortaleza medieva, con tiendas, herreros, tiros con arco, etc. Una vez que has visto sus instalaciones, pasas hasta la parte superior, desde donde se contempla el Danubio en todo su esplendor y se aprecia perfectamente el recodo donde está enclavada, un lugar perfecto para controlar cualquier invasión. Pero la sorpresa viene cuando terminas la visita y llega el atardecer, vuelves al lugar de atraque y te sorprende la imagen majestuosa del castillo totalmente iluminado, es allí donde harás una serie de fotos de esas que no se olvidan. En fin, no te cuento más, que tienes que disfrutar, nosotros te llevamos, porque TE MERECES UNA BUENA COMPAÑIA.

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