El anfiteatro de Tarraco, el monumento romano por excelencia de Tarragona

Tarraco (Tarragona en la actualidad) se estableció como una de las principales ciudades de Hispania durante el Imperio romano, llegándose a convertir en la capital de la provincia Hispania Citerior allá por el siglo I a.C. Gracias a esta época de asentamiento hasta la caída del Imperio romano cuatro siglos después, hoy Tarragona respira historia en cada calle, esquina o rincón de la ciudad.

La ciudad y municipio del sur de Cataluña puede alardear de poseer uno de los conjuntos arqueológicos más extensos pertenecientes a la Hispania Romana que se conservan en España, el cual fue reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000 cumpliendo dos criterios: debido a que los restos de Tarraco son de una importancia excepcional en planteamiento y diseño urbanístico romano, sirviendo de modelo a las capitales provinciales en el resto del mundo; y debido a que Tarraco proporciona un testimonio elocuente y único de una etapa significativa en la historia de las tierras mediterráneas en la Antigüedad.

Exhibición de gladiadores en el interior del anfiteatro

Flickr: Guía_Repsol

De los 14 lugares protegidos que se incluyen en el “puzzle arqueológico” de Tarraco, la pieza más vistosa es el anfiteatro, construido a principios del siglo II aprovechando la inclinación del terreno (parte del graderío fue tallado en la misma roca), creando así un óvalo de 109,5 por 86,5 metros con un aforo para 14.000 espectadores, que pudieron “disfrutar” de todo tipo de espectáculos, como luchas entre gladiadores o con animales, o de auténticas cacerías y suplicios de muerte de cristianos.

Las inigualables vistas que ofrece el anfiteatro romano al Mediterráneo acaban por distinguirlo como el monumento de la ciudad más solicitado por los turistas, aunque para entender el “puzzle”, siempre es recomendable empezar la visita por el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona, donde se conservan los principales restos del tesoro romano.

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